Cestodos

Echinococcus granulosus (quiste hidatídico)

Echinococcus granulosus es un cestodo, el más pequeño del perro, que se aloja en el intestino delgado de los animales que parasita. Los huevos de este parásito salen con las heces de los perros, contaminan el medio y pueden ser ingeridos accidentalmente por el hombre y otros mamíferos dando lugar a la formación del llamado “quiste hidatídico” que es, en definitiva, la fase larvaria de la Tenia E. granulosus.

Las ovejas, cabras y vacas son otros hospedadores intermedios, además del hombre. El perro ingiere vísceras crudas contaminadas, desarrolla la tenia y elimina heces contaminantes.

El hombre adquiere la enfermedad por contacto directo con perros infectados o indirectamente por consumo de aguas, vegetales u objetos contaminados con heces de perros parasitados. Cuando son ingeridos por un hospedador intermediario adecuado (hombre y rumiantes domésticos o silvestres) pueden llegar a distintos órganos: hígado y pulmones (la mayoría), o pueden asentarse en los riñones, bazo, tejido muscular, cerebro, etc y producir los quistes.

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Dipilidium caninum

Es un cestodo o tenia de unos 10 a 70 cm. de longitud que se puede encontrar en el intestino del perro. La tenia se reproduce a través de la eliminación de pequeños segmentos de su cuerpo llamados proglotis que son eliminados con las heces y que contienen huevos.

El hospedador intermedio es la pulga . Cuando un perro ingiere una pulga infestada, por ejemplo cuando se muerde para rascarse, la larva se transforma en tenia adulta en su intestino.

Las medidas de control consisten en eliminar las pulgas tanto sobre el cuerpo del perro como en su entorno. También es necesaria la administración periódica y regular de tenicidas (cada tres meses).

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Medidas preventivas:

1. Alimentar al gato con comidas preparadas y nunca con carne cruda, no dejarle cazar.

2. Las mujeres embarazadas no deben cambiar los areneros o limpiar heces de gato. Estos deben cambiarse todos los días y lavar con amoniaco y agua muy caliente. Deben evitar realizar tareas de jardinería.

3. Evitar el consumo de carnes o verduras poco cocinadas, frutas mal lavadas, leche sin pasteurizar y embutidos poco curados.

4. Lavarse las manos tras manipular carne cruda.

5. Desparasitar a nuestro gato según recomendación del veterinario.

Giardia spp

Es un parásito unicelular que puede vivir en el intestino de los animales y personas. Produce diarreas y es de gran importancia epidemiológica y clínica fundamentalmente entre la población infantil.

Las formas parasitarias recién eliminadas con las heces por los animales enfermos tienen capacidad infectante.

La transmisión se produce por contacto con personas o animales infectados por Giardia o por el consumo de aguas o alimentos contaminados con sus quistes.

La sintomatología que produce es muy similar a la de otros procesos digestivos y es uno de los posibles diagnósticos diferenciales de las diarreas. La desparasitación de perros y gatos es la mejor herramienta para evitar los riesgos de padecer estas zoonosis.

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Leishmania spp

Es un protozoo (parásito unicelular) que produce una enfermedad llamada Leishmaniosis que afecta a perros, personas y otros mamíferos.

Se transmite a través de un insecto del género Phlebotomus que suele vivir cerca de terrenos húmedos y aguas estancadas. Para que la mosca (entomológicamente es así aunque coloquialmente se conoce como la Enfermedad del Mosquito) que produce la Leishmaniosis pueda transmitir la enfermedad tiene que haber picado previamente a un perro enfermo, haber succionado el parásito y este debe madurar en su aparato digestivo. Una vez que se desarrolla la enfermedad los síntomas pueden ser muy variados ya que se disemina a través de la sangre pudiendo afectar a cualquier órgano.

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Los animales enfermos presentan:

• Signos cutáneos:
Descamación, alopecia (falta de pelo), seborrea (caspa), úlceras

• Síntomas viscerales:
Perdida de peso, sangrado nasal, anemia, síntomas digestivos, síntomas oculares, aumento del tamaño de los ganglios, y problemas articulares

Actualmente el tratamiento de la Leishmaniosis es altamente eficaz si se diagnostica precozmente. Los animales pueden presentar recaídas por lo que es necesario realizar controles periódicos.

¿Se puede prevenir?

Hasta ahora no existía ninguna vacuna efectiva frente a la Leishmaniosis por tanto la solución para evitar que un perro se contagiara era evitar o disminuir el contacto con el vector. Ya está disponible CaniLeish, una nueva vacuna frente a Leihsmaniosis. CaniLeish se puede usar en perros a partir de los seis meses de edad, con el fin de reducir el riesgo de que desarrollen una infección activa y la enfermedad clínica después del contacto con la Leishmania infantum. CaniLeish debe utilizarse únicamente en perros negativos a la Leishmania. Debe hacerse la detección de la infección de Leishmania usando un test de diagnóstico antes de la vacunación. La vacuna se administra a los perros en tres inyecciones, con tres semanas de intervalo entre cada una. La primera inyección puede administrarse a partir de los seis meses, la segunda inyección se administra tres semanas después y la tercera transcurridas otras tres semanas. Posteriormente puede administrarse un único ‘refuerzo’ anual para mantener el efecto de la vacuna. El veterinario evaluará la relación beneficio-riesgo antes de vacunar a perros que viven en zonas donde no exista o apenas se dé la Leishmania infantum.

Además, la transmisión de la enfermedad va asociada al momento de mayor actividad de los insectos que la transmiten, al amanecer y al atardecer, así pues, debemos evitar sacar a nuestros perros en esas franjas horarias, entre primavera y otoño. También deben usarse repelentes para moscas y mosquitos, antiparasitarios externos e incluso mosquiteras en zonas de alto riesgo.

¿Puede transmitirse a personas?

Si, aunque es prácticamente imposible el contagio por contacto directo entre animales o personas ya que tiene que haber un vector (Phlebotomus) que transmita la enfermedad al inocular el parásito.

Una vez que un perro comienza a ser tratado deja de ser un posible foco de contagio. Desde un punto de vista sanitario no es admisible tener un perro con esta enfermedad y no tratarla, esto constituye un peligro real de contagio.

En la actualidad la mayor parte de los casos de Leishmaniosis en personas se producen en enfermos inmunodeprimidos (con alteraciones del sistema inmune).

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