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PIÓMETRA

La piómetra es una enfermedad infecciosa que se caracteriza por la presencia de pus dentro del útero. Afecta sobre todo a perras y gatas de mediana o avanzada edad, aunque puede ocurrir en animales más jóvenes. Generalmente aparece después de la época del celo cuando los niveles de progesterona (una hormona) están más altos.

Las causas son variadas pero están relacionadas con alteraciones hormonales y con la edad.

La piómetra es una infección uterina. Se produce como consecuencia de trastornos hormonales que hacen que el útero sea menos resistente a las infecciones. Las bacterias penetran en el útero cuando el cuello se abre durante el celo y al ser más sensible se produce la infección. Si el cuello del útero se cierra después de la infección, se acumula un gran volumen de pus. El animal cuando padece esta enfermedad está decaído, puede tener secreción de pus por la vagina, bebe gran cantidad de agua y puede tener el apetito disminuido.

Es un cuadro infeccioso grave por lo que puede producir secundariamente un problema renal, alteraciones hepáticas, peritonitis, etc. por las toxinas que se liberan a la sangre.

Signos Clínicos

Los síntomas aparecen a las 3-6 semanas después del celo. Son muy variables, pero los más frecuentes son:
Decaimiento
Anorexia (pérdida de apetito)
Fiebre (no siempre)
Vómitos
Polidipsia (beben mucho)
Poliuria (orinan mucho)
Deshidratación
A veces se observa una descarga de secreción purulenta por la vagina.
Algunas hembras pueden llegar al estado de shock debido a las complicaciones graves secundarias a la piómetra como septicemia (aparición de bacterias en la sangre), toxinas en sangre, peritonitis o insuficiencia renal.

Diagnóstico

Se basa en la historia clínica y los síntomas. Hay que realizar pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico y valorar el estado general del animal:

1. Análisis de sangre (para valorar el número de glóbulos blancos y la funcionalidad renal)
2. Radiografías del abdomen
3. Ecografías del aparato genital.

Tratamiento

Es muy importante estabilizar al animal y recuperar o evitar que aparezcan complicaciones. También hay que controlar la funcionalidad renal e iniciar un tratamiento con antibióticos de amplio espectro.

Una vez que la perra o gata estén estabilizadas habrá que realizar, en casi todos los casos, una ovariohisterectomía (extirpar los ovarios y el útero) para retirar el foco de infección.

Si se opera de forma rápida las posibilidades de éxito son muy altas, sin embargo, si existe alguna de las complicaciones antes mencionadas los animales pueden morir durante la cirugía o días después de ésta.
El tratamiento quirúrgico consigue una curación definitiva si no han aparecido complicaciones graves.

La utilización de tratamiento médico (sin cirugía) es posible sólo en ocasiones muy especiales y ha de ser valorado con mucha cautela por el veterinario y el propietario.

IMPORTANTE

Si se sospecha de este problema hay que acudir lo antes posible al veterinario para que trate esta urgencia de forma inmediata.
El tiempo entre que empiezan los problemas y la actuación veterinaria es muy importante para la supervivencia de la perra o gata.